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La cuenta · Qué te queda de verdad

Cuánto te queda de verdad si vendes tu casa

El precio del cartel no es tu número. Entre lo que pone el anuncio y lo que de verdad llega a tu cuenta hay una lista: la hipoteca pendiente, los gastos de la operación, los impuestos, el tiempo. Casi todo el mundo mira el precio; casi nadie hace la resta completa. Y la resta es la que decide lo que puedes hacer después.

La cuenta cabe en cinco líneas: precio de venta estimado, menos lo que quede de hipoteca, menos los gastos de vender, menos los impuestos estimados. El resultado no es el precio del cartel: es tu número real. Esta página —y las cinco que cuelgan de ella— explica qué es cada línea. La cifra de tu caso te la estima la calculadora, gratis y sin dar el teléfono primero.

Las cinco piezas de la cuenta

Los gastos de vender. Agencia, notaría, registro, cancelación de la hipoteca, certificados. Ninguno es una sorpresa si se cuenta a tiempo — y alguno lo paga el comprador, no tú. Uno por uno, en gastos de vender una casa.

Los impuestos. No hay un solo impuesto al vender: hay varios, no todos los paga la misma parte y no todos se calculan igual. Y si vendes tu vivienda habitual para comprar otra, la cuenta podría cambiar mucho. El mapa completo, en impuestos al vender.

La plusvalía municipal. Durante años se pagó casi automáticamente. Hoy existen supuestos en los que podría no proceder — pero nadie lo revisa por ti. Qué es y cuándo podría no tocarte, en plusvalía municipal.

Las arras. La palabra es una; el contrato puede ser muy distinto. Hay tres modalidades y la elección importa, sobre todo si con esta venta pagas una compra. Las tres, en las arras.

Los plazos. «¿Cuánto se tarda?» no tiene una sola cifra: tiene fases, y cada una con su calendario. Dónde se atasca una compraventa y qué depende de ti, en plazos de una compraventa.

Mismo piso, mismo precio, distinto resultado

Pasa constantemente y no pasa nada raro: dos ventas al mismo precio terminan con números finales distintos. Uno hizo la cuenta completa antes de poner el cartel — documentó lo que reduce su factura, contó cada gasto desde el día uno, firmó plazos con margen. El otro fue resolviendo sobre la marcha. Ninguno negoció mejor el precio: la diferencia está en lo que pasó alrededor del precio.

Por eso la cuenta se hace antes de decidir, no después de vender. Con números, la angustia se vuelve aritmética: «esta oferta me deja tanto para mi compra — ¿me llega?». Sin números, cada decisión es una apuesta, y las apuestas se pagan con lo más grande que tienes.

Si vendes para comprar otra

Entonces la resta importa el doble: lo que queda de la venta es el presupuesto de la compra, y un número arrastra al otro. Dos firmas, dos tandas de gastos, dos calendarios que tienen que encajar. Ese caso —dos operaciones que hay que sostener a la vez— tiene su propia página, y es exactamente lo que la calculadora estima: cuánto te queda cuando terminan las dos operaciones, no cuánto vale tu casa.

Y si la casa que vendes es heredada, a la cuenta se le suma una capa previa: la herencia hay que ordenarla antes de vender. Ese camino está en la guía de herencias.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto me queda si vendo mi casa?

Depende de cuatro cosas: el precio real de venta, lo que quede de hipoteca el día de la firma, los gastos de la operación y los impuestos de tu caso. Esta página explica cada una; la cifra concreta te la estima la calculadora con tus datos.

¿Por qué no me vale con mirar el recibo de la hipoteca?

Porque lo que devuelves el día de la firma no suele ser el número del recibo: la deuda va referida a un día concreto y a la cancelación se le podrían sumar intereses, una comisión si tu escritura la lleva y el papeleo de cancelar en el Registro. Se pide al banco la cifra del día de la firma, no la del mes pasado.

¿Los impuestos son los que son o se pueden trabajar?

Las dos cosas. No se esquivan — pero según cómo se documente la operación, el resultado podría variar: qué se suma, qué se resta, cómo se justifica. Por eso se preparan antes y durante la venta, no en la declaración del año siguiente. (Información general, no asesoramiento fiscal.)

¿En qué orden hago todo esto?

Primero la cuenta, después todo lo demás. Antes de fijar precio, de firmar nada y de enamorarte de la siguiente casa: cinco líneas bastan para saber dónde estás, y cambian lo que puedes permitirte.

Diez minutos sobre tu caso

Tu número real no está en esta página — está en tus datos. La calculadora te lo estima en unos minutos, gratis, sin pedirte el teléfono primero. Y si prefieres contarlo a teclearlo, pídenos una llamada de diez minutos y la cuenta la repasamos contigo.

Calcula lo que te quedaría

En tu patrimonio no se improvisa.

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