← Volver al inicio

Herencias · Ventas bloqueadas

La casa no es el problema. El bloqueo, sí.

Hay casas que no se venden porque no valen. Y hay casas —muchas más— que no se venden porque están atadas: a una herencia sin firmar, a un divorcio a medias, a un inquilino dentro, a un hermano que no contesta. La casa está bien. Lo que está mal es la situación.

La buena noticia: casi todos estos bloqueos tienen salida. No mágica ni instantánea, pero sí ordenada. El error habitual no es tener el problema —eso no se elige—, es dejarlo parado esperando que se resuelva solo. El tiempo no desbloquea: acumula. Más herederos, más papeles caducados, más conversaciones pendientes.

Los bloqueos que vemos cada semana

La herencia entre hermanos. Cuatro nombres en una escritura y ninguna decisión. Uno quiere vender, otro quedarse, dos no se hablan. La casa se queda parada; la familia, no. Cómo se ordena —aceptación, adjudicación, venta— está en vender una casa heredada entre hermanos.

El heredero que no firma. Todos de acuerdo menos uno, o uno que directamente no contesta. Su silencio no tiene por qué bloquear a los demás: habría salidas legales, con pasos documentados. Lo contamos en qué hacer cuando un heredero no quiere firmar.

El divorcio con la casa a medias. La sentencia ya está; la vivienda sigue atando a dos personas que decidieron separarse. Vender y repartir no deberían ir por separado: divorcio: vender la casa y repartir.

El piso con inquilino dentro. Se puede vender — pero hay avisos y plazos que protegen a las dos partes, y saltárselos podría dejar la venta en el aire meses después de firmar. Los explicamos en vender un piso con inquilino.

Vender y seguir viviendo en casa. La nuda propiedad es real y es legal — y también es el terreno donde más se firma mal, porque quien la ofrece suele trabajar para el comprador. Qué es, qué no es y en qué se diferencia de una hipoteca inversa: nuda propiedad.

Y si la heredada es la casa del campo —la de Coín, la de Álora, la de Almogía—, al bloqueo familiar se le suma el urbanístico. Ese caso doble tiene página propia en el racimo de rústica: vender una casa de campo heredada.

Lo que estas situaciones tienen en común

Ninguna se arregla «poniendo la casa en un portal». En todas hay un orden: primero saber exactamente qué hay —quién es titular de qué, qué está firmado y qué no, qué plazos corren—, después decidir, después firmar. Saltarse el diagnóstico es lo que convierte un bloqueo de meses en uno de años.

Y ninguna se arregla con un solo profesional. Hace falta quien lleve lo jurídico, quien gestione los papeles y quien sepa vender — y, sobre todo, alguien que responda del conjunto y no tome partido entre las partes. Nuestro trabajo es ese: entregar un expediente verificado de la casa y de la operación —qué se ha comprobado, quién lo firma y quién responde si falla— y dirigirla de principio a fin. Quien avala no vende: lo que te digamos sobre tu situación no depende de que la operación se cierre.

Si el plan es vender para comprar otra

Muchos de estos bloqueos terminan igual: se vende la casa atada y cada parte compra la suya. Ese caso —dos operaciones que hay que sostener a la vez— tiene su propia página.

Preguntas frecuentes

¿Se puede vender una casa con la herencia sin terminar?

En general, antes habría que completar la aceptación y adjudicación de la herencia — aunque en muchos casos ambas cosas podrían prepararse para resolverse casi a la vez. Depende de cómo esté cada caso, y eso se comprueba al principio, no al final.

Somos varios y no nos ponemos de acuerdo. ¿Está todo parado?

No necesariamente. Que no haya acuerdo total no significa que no haya camino: habría vías para ordenar la situación, y la mayoría de los desacuerdos se apoyan en suposiciones distintas, no en hechos. Un diagnóstico común suele mover más que otra discusión.

¿Por dónde se empieza en cualquiera de estos casos?

Por saber qué hay: titularidad, cargas, situación de la herencia o del convenio, contrato de alquiler si lo hay. Con eso delante, las opciones dejan de ser opiniones. Sin eso, cualquier paso es a ciegas.

¿Y si mi caso mezcla varios bloqueos a la vez?

Es lo normal, no la excepción: herencia más inquilino, divorcio más hipoteca. El orden de los pasos cambia según la mezcla — precisamente por eso el primer paso es siempre el diagnóstico, no la firma.

Diez minutos sobre tu caso

Cuéntanos qué casa es y qué la tiene bloqueada. En una llamada de diez minutos te decimos cuál sería el primer paso en tu caso concreto — no el genérico. Sin compromiso y sin que tengas que reunir ningún papel antes.

Pedir la llamada de 10 minutos

En tu patrimonio no se improvisa.

Scroll al inicio